Justin Bieber ya no es el jovencito imberbe de voz aguda que parecía no haber roto un plato en su vida. El canadiense que saltaba a la fama con una guitarra que casi ocupaba más espacio que él, ha cumplido 18 años y grita a los cuatro vientos que ya no es el que era. El joven no quiere encasillarse y quiere dejar ver que está creciendo, al igual que sus millones de fans que lo siguen fieles a pesar del paso de los años.
Justin Bieber no desea ser el eterno adolescente, y aunque su look juvenil le lanzó al mayor de los estrellatos, sabe bien que hay que renovarse o morir. La fama es efímera y es consciente que haga lo que haga marca tendencia y son muchos los que le siguen a la zaga.
Así lo que ha querido plasmar en su última portada para la revista RollaCoaster, quien ha conseguido que el ídolo adolescente pose para ellos y que les cuente cómo está afectando en su música el hecho de hacerse mayor.
Con un aire deportivo y desenfadado el ídolo de masas practica miradas seductoras con otras inocentes a las que nos tiene más acostumbrados. Su mirada pícara es la de siempre pero con la intención de parecer más maduro y con ganas de comerse el mundo.
"Estoy creciendo, ahora tengo 18 años y mis fans están creciendo conmigo", explicaba Justin Bieber en esta entrevista, "Me estoy haciendo mayor y quiero reflejarlo en mi álbum, es un poco más maduro y refleja justo el momento en el que me encuentro".
Justin quiere dejar claro que ya no es un niño, que en estos años de carrera ha ganado en experiencia y que cada día se esfuerza más en este empeño. Adiós al pequeño Justin, bienvenido joven Bieber.
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